Historia

Somos un Colegio de la Congregación de Santa Cruz, con casi de 90 años de Historia en Chile, pero nuestro carisma, es más antiguo. Se remonta a los años posteriores a la Revolución Francesa. En ese tiempo, el Padre Basilio Moreau, un sacerdote de la diócesis de Le Mans, fundó nuestra Congregación, con el objetivo de que “Dios fuera conocido, amado y servido”.

La Fundación del Saint George’s College fue el 19 de abril de 1936. El primer rector, contratado por el arzobispado de Santiago, fue el irlandés Charles Hamilton, titulado de profesor de literatura y que en 1902 llega a Valparaíso. El año 1937 el gobierno otorgó un reconocimiento oficial a la calidad del proyecto educacional en inglés. Además, es en la dirección de Hamilton que se diseña el escudo del Colegio, con la figura de un caballero ante un dragón al que atraviesa con una lanza.

Pero es en 1944 que se transfiere el Colegio a la Congregación de Santa Cruz , que en esa época se ubicaba en calle Pedro de Valdivia 1357 y 1453.

La semilla de la Congregación comenzó a repartirse por todo el mundo, en diferentes parroquias, colegios y universidades, hasta llegar a nuestro país de manera oficial el 1 de marzo de 1943 de la mano de siete sacerdotes que tendrían roles importantes en la historia georgiana.

Desde su fundación, nuestros estudiantes y Old Georgians han sido actores relevantes en los procesos políticos y sociales de nuestro país. Los georgianos y georgianas formamos parte activa del cambio y la evolución de la sociedad. Somos cristianos comprometidos y ciudadanos competentes, capaces de equilibrar fe y razón, cultivando un espíritu crítico que nos distingue y nos hace inconfundibles.

 

En 1970, el colegio se cambia a la comuna de Vitacura, en la ribera norte del río Mapocho, al pie del cerro El Carbón.

Somos una comunidad educativa inclusiva, que aspira a que cada persona sea protagonista de su educación y desarrolle armónicamente sus potencialidades. Somos un Colegio de Iglesia, con una pedagogía de vanguardia, abierto a los signos de los tiempos y al aprendizaje constante.


El Colegio se enfoca en desarrollar armónicamente las capacidades y habilidades cognitivas, socioemocionales, físicas y espirituales de cada estudiante, fomentando un sentido de responsabilidad y el uso recto de la libertad para que puedan participar activamente en la sociedad. El lema «Recte Ad Ardua» («Derecho a lo difícil») refleja la convicción de que, a pesar de las dificultades, cada persona puede avanzar en su propio camino, confiando en el plan de Dios.